Hola a tod@s!!
Me he tomado la libertad de dejar de escribir durante unas semanas para tomarme unas buenas vacaciones y disfrutar del veranito: sol, playita y amigos son la mejor medicina contra la crisis, las depresiones y un montón de dolencias.
Pero ahora que se ha acabado lo bueno y hay que volver al mundo real, a los estudios, trabajo (quien lo tenga)... seguramente a muchos os vuelve el estrés que sumado al otoño provoca también una mayor caída del cabello, y aunque estas son dos de las causas principales que afectan a todo el mundo, también la caída capilar se puede ver incrementada en personas fumadoras, con anemia, embarazadas, con una alimentación incompleta, abuso de coleteros y en general cuando no se deja respirar al pelo lo suficiente (con trenzas, rastas, moños...)
Los expertos dicen que hasta 100 cabellos al día se puede considerar un caída normal, lo preocupante es que no se regenere, si nace mucho menos del que se cae, o cuando el cabello nuevo nace cada vez más débil.
Voy a copiaros un fragmento de un artículo que leí en el periódico ABC que me parece que llena de luz un tema lleno de las sombras de los mitos de los remedios caseros:
En muchos casos, solemos correr a comprarnos el champú o el complejo vitamínico de turno para frenar lo que pensamos que acabará en tragedia capilar. Pero, ¿hasta qué punto funcionan?
«El término de "champú anticaída" no deja de ser un reclamo comercial. No tienen ningún efecto demostrado sobre la pérdida de cabello. Un buen ejemplo de esta ineficacia es el famoso champú de caballo», asegura a ABC.es el doctor Alejandro Camps, dermatólogo del Centro Médico Teknon de Barcelona y miembro de AEDV.
En el caso de las lociones y las vitaminas, pueden ayudar a controlar la caída si se debe a situaciones puntuales de estrés o por falta de algún nutriente como el hierro, «siempre y cuando el pelo esté sano», matiza el experto.
Si lo que tenemos es un problema de alopecia androgénica (calvicie común) los únicos tratamientos con una eficacia demostrada para frenar la pérdida son el minoxidil 5% (loción) y la finasterida (tratamiento oral), que se adquieren en farmacias. El primero pueden utilizarlo tanto hombres como mujeres, pero el segundo está desaconsejado para las féminas. «Para que funcionen tienen que utilizarse a diario toda la vida», advierte el doctor Camps.
Trasplante capilar
Otra opción para recuperar el cabello que está muy de moda es el trasplante capilar. Políticos como Silvio Berlusconi o José Bono y presentadores como Hilario Pino lo han popularizado.
La técnica consiste en extraer pelo de la parte trasera de la cabeza e injertarlo en las zonas donde escasea. Pero no todo el mundo es buen candidato para esta técnica. «Se necesita que haya suficiente pelo en la zona dadora para cubrir el área que interesa. Si se espera demasiado y la alopecia es muy agresiva no le vamos a poder trasplantar», avisa el experto. Además, hay que ser paciente porque el cabello tarda en salir de ocho meses a un año.
Actualmente, existen dos técnicas de trasplante capilar: la tira y el FUE. En la primera, se extrae de la parte trasera de la cabeza una tira de piel que incluye el pelo con una amplitud aproximada de 1 a 1,5 cms, y se cierra la zona de extracción mediante una sutura que dejará una cicatriz casi inapreciable.
En el caso del FUE, se rasura la zona donde se va a coger el cabello, y de ahí se extraen las unidades foliculares de una en una. Es ideal para gente que lleva el cabello rapado, pero si no es tu caso, la tira es, en palabras del doctor Camps, una técnica «más rápida, eficaz y menos torturante». En ambos casos el pelo trasplantado vivirá tantos años como lo hubiera hecho en su zona de origen. «Lo ideal es seguir un tratamiento médico de apoyo para que el paciente no siga perdiendo pelo», añade.
No obstante, hay algunos consejos que siempre nos ayudan a cuidar un poco más el pelo, como por ejemplo no abusar del secador o colocarlo a cierta distancia para no abrasarlo, e incluso prescindir de él siempre que sea posible, y desde luego lo mismo pasa con las planchas de pelo, no importa si son de cerámica o de titanio siempre acaban por dañar el cabello, beber dos litros de agua diarios también nos ayuda a mantener hidratada la piel y el cabello, y los complejos vitamínicos pueden venir bien sobre todo cuando la caída es estacional (por ejemplo ahora, en el otoño).
Por último el masaje del cuero cabelludo no sólo es una práctica tremendamente agradable y desestresante para quien lo recibe, sino que también ayuda a activar la circulación de la sangre favoreciendo su mejor crecimiento.
Espero que este artículo os haya sido de ayuda para seguir cuidando el pelo a pesar de los estreses, comidas basuras y contaminantes con los que tenemos que convivir a diario.
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